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24 de Noviembre de 2016

The Design Museum: Londres revoluciona el mundo del Diseño

Ubicado en la antigua sede de la Commonwealth en el barrio londinense de Kensignton, el edificio con 10.000 m2 y un impresionante techo parabólico, acoge muestras de interiorismo, arquitectura, ingeniería de producto y moda

El Diseño en Londres se hace grande. Concebido como una forma de entender y disfrutar con el mundo que nos rodea y como expresión histórica y artística de los cambios sociales, culturales y económicos, el diseño tiene a partir de hoy su propia catedral en la capital inglesa. Localizado en la antigua sede de la Commonwealth, The Design Museum pretende revolucionar el mundo del diseño y de la arquitectura a golpe de exposiciones, workshops y laboratorios de experimentación. Una muestra permanente dedicada al interiorismo, la arquitectura, el diseño de moda, los formatos gráficos y objetos cotidianos de nuestra historia como la mítica Vespa o el walkman de los años 80.

The Design Museum

 

El proyecto urbanístico y de rehabilitación ha sido llevado a cabo por OMA creando una ligera caja de vidrio que alberga  los interiores diseñados por John Pawson

«Quizá el término catedral parezca excesivo, pero creo que la importancia del diseño a la hora de mejorar la calidad de vida de los ciudadanos es ahora realmente apreciada». Así ha subrayado en la inauguración del museo Terence Conran, considerado uno de los gurús del diseño británico, y tiene mucho sentido, por su majestuosa estructura y por el valor de lo que expone en su interior. De un antiguo almacén de plátanos a orillas del Támesis hasta el elegante barrio de Kensignton con un jardín al más puro estilo zen. Un salto de ubicación que aspira a convertirse en la Tate Modern del Diseño y a recibir cada año a más de medio millón de visitantes, según ha señalado su director Deyan Sudjic.

Interior del Museo del Diseño de Londres./ STEFAN WERMUTH (Reuters)
Interior del Museo del Diseño de Londres./ STEFAN WERMUTH (Reuters)

Pero la gran estrella es la exposición permanente del museo. Una colección de casi un millar de piezas de los siglos XX y XXI a modo de cajón de sastre: desde los viejos teléfonos fijos o máquinas de coser hasta los nuevos prototipos de vagones del metro y del sistema de señalización del tráfico o sofisticados aparatos tecnológicos. También tienen protagonismo esos objetos cotidianos que han triunfado por su diseño universal: reinan la bicicleta, la fregona, las zapatillas deportivas o las sencillas bolsas marrones de papel que se usan en el supermercado. La propia sede es una joya del diseño a visitar. Parada obligatoria y recomendable para aquellos amantes de lo construido con arte e intención.