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12 de Febrero de 2013

ESNE explota en AULA

ESNE es un centro universitario capaz de desarrollar el talento de sus alumnos. De crear una explosión de talento. Y este es el aspecto que ESNE quiere destacar en la edición 2013 de Aula.

El stand es una puesta en escena de un momento congelado: un muro que representa la fachada de ESNE que acabar de explotar. El visitante tiene la ilusión de ser un espectador privilegiado de ese instante de máxima tensión en que los pedazos del muro están aún proyectados en el aire, detenidos en el tiempo, congelados. Y de poder moverse a través de ellos. El stand refleja el espíritu de ESNE. La pulsión y la energía contenida en este joven centro universitario, pero también la explosión y creatividad de una entidad pujante cuyo principal valor es el talento de sus alumnos.

El stand es el resultado del trabajo del denominado “The ESNE Ensemble”. Seis alumnos de tercer y cuarto curso del Grado de Interiores dirigidos por un profesor del Grado.

Se ha tomado como referencia algunos de los fantásticos trabajos de “congelación” realizados por los artistas cubanos Los Carpinteros, pero enfocado desde una postura positiva más amable.

Está resuelto enteramente de un material sencillo y de poco valor: la madera. 1000 piezas idénticas de 60x7x7cm. Y es sólo la fuerza del diseño la que convierte estos 1000 tarugos de madera en un escenario espectacular de 170 m² cargado de fuerza y energía. Sobre esta base se superpone una segunda trama de alta tecnología: 6 pantallas de leds de gran formato, máquinas virtuales en 3D y juegos interactivos con los proyectos desarrollados por estudiantes de ESNE.

El stand ha permitido además a los alumnos tomar contacto y participar en los procesos reales del diseño, desde la concepción del proyecto, a la elaboración de los planos definitivos del mismo, su construcción y ejecución.

Se trata de un stand atrevido e innovador, que con seguridad captará la atención de visitantes y medios. Este centro universitario está en alza, transmite energía, en sus alumnos, en los padres, en las empresas, en los foros universitarios, en el mundo del diseño bajo todas sus formas, en las empresas y eso es precisamente lo que en el stand se percibe.

 “No veo el viento. Veo las hojas moverse”, que diría Eduardo Chillida.