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10 de Abril de 2013

Entrevista a Diego Fernández

Entrevistamos a Diego Fernández, alumno de  4º curso del Grado en Diseño de Moda de ESNE, salmantino de 22 años.

¿Por qué empezaste a estudiar el Grado en Diseño de Moda?

Desde niño siempre me gustó la moda, pasaba horas dibujando vestidos, pero fue en la adolescencia cuando empecé a tomar conciencia de que era a lo que me quería dedicar. Recuerdo el impacto que supuso el primer Vogue Paris que cayó en mis manos. Yo debía tener 10 años. Salía Kate Moss en la portada, con un bob rubio platino, una imagen minimalista y ligeramente agresiva, incluso feísta, que me resultaba extrañamente seductora. Hasta entonces asociaba la moda con princesas y actrices que salían en ¡Hola!, vestidas de alta costura y joyones. Ese era el primer número de Carine Roitfeld como directora, y la foto era de Mario Testino, un tándem del que me empecé a hacer fan desde entonces. Yo soñaba con que mis vestidos aparecieran allí, fotografiados por ellos. Aunque creo que el momento en el que verdaderamente me di cuenta que quería dedicarme a esto fue cuando descubrí a Hedi Slimane en Dior Homme. La verticalidad de la silueta, la superposición de prendas, hasta el largo de la manga, todo me entusiasmaba. Decidí que yo también quería intentarlo. Pero en honor a la verdad fue mi padre quien realmente me descubrió que la moda se podía estudiar. De hecho, fue él quien me matriculó, y aquí estoy.

El año pasado, en el evento ESNE ENTRAMADOS que organizó la Universidad ganaste el Premio Nacional Grupo Cortefiel a la Mejor Colección,  ¿Qué supuso para ti?

Un gran empujón, la verdad, tanto anímica como académicamente. Comprobar que hay gente que conecta con lo que haces es alentador. No me atrae mucho la figura del diseñador atormentado, aislado de la calle, que diseña para una élite de enterados. A mí me gustaría gustar y a cuantos más mejor.

Con la beca del premio decidiste trabajar en Springfield ¿Cómo es tú día a día en esta firma?

Trabajando mucho, no tengo un momento de respiro, pero me gusta, es muy revelador, estoy aprendiendo las distintas fases y perspectivas del negocio de gente muy profesional que trabaja al máximo nivel para cientos de puntos de venta en todo el planeta. Y a una velocidad de vértigo. Es fascinante ver cómo encajan las innumerables piezas que conforman todo el engranaje. Una locura apasionante.

 ¿Es como lo esperabas?

Sinceramente, no, hay mucho más trabajo del que nunca imaginé. Tienes que estar pendiente de tres colecciones a la vez: la que está en tienda, la que está en producción y la que estás diseñando. Lo que conlleva cierta esquizofrenia. Y también tienes que estar pendiente de las tendencias en ferias y pasarelas, tanto en siluetas como en tejidos, estilismos, acabados… Y luego asimilar y filtrar toda esa información, que muchas veces resulta tremendamente confusa. Es evidente que tienes que tener los pies en el suelo para sobrevivir en esta industria, pero creo que también es necesario tener un poco la cabeza en las nubes.

¿Cuáles son las tareas que desempeñas?

Ayudo en todo lo que puedo a mis compañeros en el departamento de denim y en el de accesorios, e intento aprender todo lo que puedo de ellos.

¿Qué te parece la experiencia?

Enriquecedora y emocionante. Es flipante ver el proceso completo: el análisis y la elección de tendencias, colores y tejidos, sintetizarlo todo en un briefing, el diseño, el contacto con los proveedores… Cuando menos me lo esperaba, llegó un paquete con el primer bolso que había diseñado, y la sensación fue increíble. Pensar que algo que has dibujado en un papel puede materializarse en tantos lugares del planeta, que en cualquier momento te puedes encontrar con alguien que lleve algo que has diseñado tú…, se me pone la carne de gallina.

Diego Fernández, alumno de Grado en Diseño de Moda de ESNE
Diego Fernández, alumno de Grado en Diseño de Moda de ESNE

¿Qué te aporta a nivel profesional y personal?

El currículo y la experiencia de trabajar con una empresa con 25 años de know how en el sector es impagable, eso es evidente. Pero lo mejor es que eres consciente en todo momento de que estás en el mundo real. Aquí no se diseñan colecciones para enamorar a los críticos que después no se producirán. Aquí se diseña ropa que sabes que la gente va a llevar, a una calidad y un precio competitivos, en un sector con unos rivales durísimos. Te enseñan a seducir, a convencer. Eso, creo, es oro en términos de experiencia.

Este año terminas la carrera y las prácticas en Springfield ¿qué te gustaría hacer después? ¿Qué pasos darás?

Ojalá pueda seguir aprendiendo mucho en este sector unos años más.

El día de mañana, ¿te gustaría tener tu propia empresa o ser Director Creativo de alguna firma?

Después de conocer bien la industria de la moda high street, me encantaría entrar en algún estudio de diseño en París, como Mugler o Givenchy, por ejemplo. Aunque empezara sirviendo cafés. Me encantaría conocer otra perspectiva.

Ahora que conoces mejor el mundo de la moda y estás a punto de terminar la carrera, ¿Qué les aconsejarías a los alumnos de 1º curso?

Que esto no es la facultad de Historia o de Geografía, que aquí tienen la oportunidad de aprender cosas muy prácticas. Los profesores no son catedráticos, son profesionales del sector que seguramente tendrán respuestas tangibles a dudas y problemas tangibles. Que traten de aprovecharlo. Y también les recomendaría que no se agobien si no se ven capaces de terminar creando una marca propia. Hay salidas interesantes más allá de la pasarela. Más aún si se aplica un poco de creatividad. Con los conocimientos que empiezas a madurar en la carrera y un poco de suerte y ganas puedes convertirte en estilista, en asesor, en consultor, en periodista de moda… Además, pese a la coyuntura, España tiene una industria importantísima a nivel global que da empleo a miles de personas. Es una suerte de la que no gozan la mayoría de sectores.

¿Y a los que están pensando en empezar a estudiar la carrera universitaria de moda?

Es un tópico, pero creo que no está mal tener en cuenta de que no es oro todo lo que reluce. La trastienda de la moda puede ser todo menos glamourosa. Si uno lo asume desde el principio, este oficio puede ser apasionante. Al menos, espero que para mí lo sea. A mí me divierte pensar en las broncas, las depresiones, las excentricidades, las soluciones de urgencia y la cantidad de factores arbitrarios que se esconden detrás de las colecciones más sofisticadas.